Por Adolfo roberto Pérez Valdés
Un pasaje de la novela mexicana EL PERIQUILLO SARNIENTO, despertó mi interés por leer la obra LOS BANDIDOS DE RÍO FRÍO cuyo autor es Manuel Payno y Flores.
Dicho pasaje es la participación de Pedro Sarmiento, alias Periquillo, en la amplia organización criminal de asaltantes de caminos y poblados de la región poblana de Río Frío.
Tanto la novela de José Joaquín Fernández de Lizardi como la de Manuel Payno abordan dos épocas de México estrechamente vinculadas.
La narrativa de las peripecias de Sarmiento tiene verificación en el tiempo previo al movimiento criollo insurgente, es la sociedad del agonizante virreinato.
La obra de Payno y su amplia variedad de personajes transcurre en la inestable república, producto del fracasado proyecto político de la insurgencia independentista criolla.
Cuyo fin último era una monarquía y no la república.
Pero aún en esa república, los títulos de la nobleza están vigentes y la aristocracia conserva su poder económico y político.
Payno describe, con gran riqueza narrativa, la profunda debilidad e inestabilidad de la república cuya presidencia acaudilla el general Antonio López de Santa Anna. Aunque en las 763 páginas de la novela nunca lo menciona por su nombre.
El fenómeno criminal que Payno narra, a detalle, en su obra viene de décadas atrás pues ya Fernández de Lizardi lo toca en EL PERIQUILLO….
Es así que el CRIMEN ORGANIZADO es una constante cultural que se revela en estas dos obras literarias.
Particularmente en la obra de Payno se observa que la criminalidad organizada traspasa y trasciende las diversas regiones e involucra todas las clases sociales, incluyendo las autoridades civiles y a un débil ejército.
Las ramificaciones son extensas.
Los esfuerzos de la presidencia de Santa Anna contra el crimen organizado son frustrados e infructuosos, en gran medida. Es una frustración que comparte con los últimos virreyes, quienes también buscaron extirpar ese fenómeno .
La constante o permanencia del crimen en la cultura mexicana, tanto en el virreinato como en la precaria república presidida por Santa Anna, es un indicador que la criminalidad organizada no surge de la pobreza ni tampoco la amplifica.
Ciertamente los pobres delinquen motivados por la desesperación del hambre.
Pero el crimen extendido y arraigado como organización es otra cosa. Sus diseñadores y arquitectos no son pobres
Aquí la motivación fundamental es la codicia y acrecentar una riqueza previa. Despojar a otros de sus bienes y fortunas.
Los bandidos de Río Frío son nobles, militares, políticos, abogados, periodistas, jueces, comerciantes, y en los últimos peldaños de la organización criminal agricultores pobres.
Una gran concierto que incluso busca la remoción de gobernadores y diputados.
Periquillo o Pedro Sarmiento es el precursor de Evaristo Lecuona y de Relumbrón, los cabecillas de la Banda de Río Frío.
La sociedad de Periquillo no tiene gran variación con la de Evaristo y Relumbrón.
Básicamente es rural, el motor económico son los ciclos agrícolas, no hay ferrocarriles, no hay telégrafo, no hay correo, no hay bancos, no hay electricidad, los caminos son veredas transitadas por diligencias, la iglesia monopoliza las escuelas, no hay libertad de cultos, los jueces son nombrados por el presidente, no existe la Suprema Corte.
Tampoco existe un ejército profesional, no hay policías solo veladores o serenos.
Las haciendas florecen y decaen vertiginosamente, emplean a los indígenas humillándolos y manteniéndolos en la miseria.
México ya vive la independencia republicana maniatado por las potencias y las ocurrencias de los embajadores de España, Inglaterra, Francia y los Estados Unidos. Estos reclaman pagos de agravios a sus ciudadanos y de préstamos a la novel república.
Prevalecen las ejecuciones públicas con el método de garrote vil, los presidiarios cumplen sus sentencias en las cárceles de Perote, San Juan de Ulúa y la Isla de Caballos, frente a Acapulco. Los delincuentes confiesan sus crímenes con los métodos de la Inquisición.
En esta sociedad aristocrática y republicana la prensa practica la coacción y el chantaje, publica informaciones falsas y ataques a personajes en busca de gratificaciones, solo deja a salvo al Presidente.
El gobierno a su vez en su propio diario desmiente a esa prensa y a sus articulistas, que reciben subvenciones del tesoro público.
Los pocos hospitales son del clero católico,
Los ricos hacendados y comerciantes acuden a las casas de juego, donde las apuestas y las barajas son trucadas, el crimen organizado tiene el control.
La vida femenina es administrada por el varón, la rutina de la mujer es el rito religioso y el encierro hogareño.
Manuel Payno a diferencia de Lizardi no es racista, describe a los indígenas y sus vidas sino con amplitud si con respeto.
Valgan pues estas lineas como un exhorto, en estos tiempos inéditos: leer enriquece infinitamente, y estas dos obras de la literatura mexicana del siglo 19, son dos inmensos tesoros que nos enseñan que nuestra cultura permanece sin grandes variaciones
EL PERIQUILLO SARNIENTO, autor José Joaquín Fernández de Lizardi, Editorial Porrúa, tercera edición 1961 México, colección Sepan Cuantos, 432 páginas. Cinco mil ejemplares.
LOS BANDIDOS DE RÍO FRÍO, autor Manuel Payno y Flores, Editorial Porrúa, septima edición 1975 México, colección Sepan Cuantos, 763 páginas. Cinco mil ejemplares.