Por Adolfo Roberto Pérez Valdés

En algún momento de la década 1970-1980, un grupo disidente del Sindicato Nacional Unidad y Progreso-SNUP de la factoría Tubos de Acero de México S. A. sostuvo reuniones y diálogos con la organización política sin registro Liga Obrera Marxista-LOM. Este grupo disidente era sumamente hostil a sus directivos, entendían la disidencia como un acto fundamentalmente basado en el uso de la fuerza física, era su anhelo y meta consumar el desplazamiento de esos directivos en el momento del desarrollo de una asamblea sindical.
Pretendían (dichos disidentes) mediante agresiones físicas y con el apoyo de armas de fuego, el relevo de los directivos de ese entonces. Todo ello cuando se verificara una asamblea en el domicilio sindical. En dicha época, la sede del SNUP se encontraba en la esquina de Salvador Díaz Mirón y Simón Bolívar, este inmueble hoy luce en el completo abandono. En esos años su entrada lucía un par de esculturas que representaban a dos leones en reposo y con sus fauces abiertas, como si rugieran.
Ese detalle arquitectónico resaltaba ante la glorieta del poeta Salvador Díaz Mirón, cuya estatua al centro de una monumental fuente hacía relucir toda esa zona. En las otras esquinas de ese crucero se ubicaban la Universidad Villa Rica, el conglomerado de condominios de los agremiados del ISSSTE y un gran residencia en la que posteriormente estarían las instalaciones de TELEVER.
La delegación de compañeros del comité central de la Liga Obrera Marxista/LOM que venían del Distrito Federal a Veracruz, para sostener reuniones de orientación y asesoría a ese grupo sindical disidente terminaría deslindándose de estos trabajadores, por consiguiente la representanción de la LOM en Veracruz también estimó indispensable desvincularse de dicho conglomerado de obreros de la factoría Tubos de Acero de México/TAMSA.
La Liga Obrera Marxista no reivindicaba el uso de la fuerza física y la violencia armada, como método o recurso válido para la obtención o instauración de la democracia sindical en los gremios fabriles.
El compañero Sánchez que era el enlace del Comité Central del Distrito Federal con la representación o núcleo de la LOM en Veracruz, refería la peligrosidad de ese sector disidente que incluso acudía con sus armas de fuego a los encuentros con la delegación a cargo de Sánchez.
Sin embargo, la LOM y sus organizaciones adjuntas como el Comité de Jovenes por el Socialismo/CJS y la Alianza de Trabajadores de la Educación/ATE continuaban el desarrollo de su activismo en la ciudad de Veracruz. Su accionar era fundamentalmente propagandístico mediante la distribución y suscripciones del Boletín Obrero, el llamado B. O. que era promocionado entre los trabajadores de los astilleros, de los patios de la terminal de ferrocarriles, en la central telefónica de la calle de Primero de Mayo, entre los maestros del SNTE, con los estudiantes universitarios de la U. V. y con los agremidos electricistas de la Tendencia Democrática del SUTERM que lidereaba Rafael Galván.

DIRECTIVOS SINDICALES PROCESADOS

Como parte de la marginal campaña electoral de Valentín Campa Salazar, en el proceso grotescamente plebiscitario de 1976 para la elección del Presidente de la República (mandato o sexenio de 1976-1982), este experimentado sindicalista ferrocarrilero visitó la ciudad de Veracruz en su gira política. Pero es preciso esclarecer la razón de llamar Plebiscitaria a la campaña electoral de 1976 para elegir al nuevo ejecutivo federal.
Fundamentalmente, fue por que solo hubo un candidato legalmente registrado; José López Portillo y Pacheco, que fuera el Secretario de Hacienda en el gabinete del primer presidente tecnócrata y sin ningún cargo previo de elección popular, Luis Echeverría Alvarez. Su sucesor sería el segundo presidente tecnócrata con la misma característica curricular en materia política.
Pues bien Valentín Campa Salazar al visitar en su gira marginal la ciudad de Veracruz, se presentó un domingo en el parque Coronel Manuel Gutiérrez Zamora. El evento tuvo verificativo por la tarde y en dicho acto, el ex reo político hizo referencia al sindicalismo corrupto que prevalecía en la factoría Tubos de Acero de México. Allí, como probado militante sindical exhortó a luchar por un cambio democrático dentro de los gremios industriales.
Pero advertía de los riesgos presentes producto de los acuerdos y pactos entre los industriales italianos de TAMSA y el gobierno federal. Acuerdos para evitar cualquier atisbo de independencia y vigencia de la democracia dentro de los gremios. El sometimiento del SNUP a la Confederación de Trabajadores de México/CTM era la garantía de esos pactos. La CTM era regenteada por el dirigente vitalicio, Fidel Velázquez Sánchez.
Entre otras cosas Campa Salazar diría a los presentes esa tarde, que la factoría TAMSA era parte de una inversión del crimen organizado de origen italiano y auspiciado por el régimen federal. Bruno Pagliai era un representante italo-americano del sector criminal que se había asentado en México desde el mandado de Miguel Alemán Valdés. Y en buena medida Campa Salazar hablaba verazmente, el crimen organizado italo-americano buscaba su expansión y librarse de las investigaciones del comité legislativo norteamericano anticrimen encabezado por el senador demócrata Estes Kefauver en los Estados Unidos.
Hoy atestiguamos que tres directivos sindicales del SNUP están sujetos a proceso penal, Pascual Lagunes Ochoa, Bartolo Guevara Malpica y José Carlos Guevara Moreno. Sin embargo, los patrones como en el pasado están incólumes en estos eventos y ellos son parte como el gobierno federal de estos acontecimientos preñados de perversión para el sometimiento de todo movimiento gremial. Las organizaciones criminales italo-americanas en consonancia con las criollas están aquí y rigen desde hace decenios.
Los trabajadores y/o la clase obrera algún día comprenderá todo ese concierto criminal, probablemente llegue a pensar diferente y trascienda a esos personajes que aún sigue y que ahora están sujetos a proceso.

@adolfoperez58

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