Las ruinas de Perro Salado

Por Adolfo Roberto Pérez Valdés

Perro Salado fue erróneamente considerada la primera discoteca de la conurbación Veracruz-Boca del Río, la creencia ha persistido en la memoria de aquellos que frecuentaron (bajo diversos riesgos) dicho centro nocturno, para disfrutar la portentosa música DISCO. Fenómeno musical vigente desde años antes a la apertura de tal discoteca.

Como usualmente ocurre en el devenir histórico de las urbes, es desconocido el hecho de que la primera disco en aperturar y funcionar en la conurbación Veracruz-Boca del Río fue Rafael’s Club, cuyo domicilio se encontraba a escasos metros del Colegio Rougier sobre el bulevar Manuel Ávila Camacho/MAC. Sitio mucho más accesible que Perro Salado, el cual operó mas allá de la legendaria “Salida del Pulpo”, así le denominaban a la finalización del tramo asfaltado del bulevar MAC.

Años después, esta primera disco Rafael’s Club cambiaría su nombre a El Cerebro.

Para mayor referencia, la “Salida del Pulpo” estaba ante la llamada Casita Blanca de Agustín Lara y la glorieta/monumento a Manuel Ávila Camacho.

Era la “Salida del Pulpo” punto de reunión y confluencia de personajes trasnochadores, entre cuyas “hazañas y proezas” estaban las de usar al bulevar MAC como pista de alta velocidad por las madrugadas en sus competiciones automovilísticas. Sitio de reunión también de diversas bandas y pandillas de esa época. Muchas veces esas pandillas acordaban tal lugar para medir fuerzas o desquitar agravios y rivalidades, la violencia se daba con puños, patadas, palos, varillas, machetes, navajas, piedras o “balas frías”. Ocasionalmente también con armas de fuego.

EL HOMICIDO DE CHAVA 

La temida policía boqueña no intervenía ante esos descomunales y numerosos encuentros entre pandilleros. En dichos años, apenas transcurría la infancia traumatizada de decenas de pequeños que integrarían la numerosa banda conocida como los COMANDOS.

Los Comandos brotarían de manera turbulenta y con inusitada violencia en la década de los ochentas, dominaron territorialmente las colonias Pocitos y Rivera, 21 de Abril, Unidad Veracruzana, Formando Hogar y la naciente Dos Caminos. Su liderazgo recayó en un chico marginal llamado Michael. Los Comandos se distinguieron por las múltiples pintas o grafittis que marcaban su extenso territorio.

La muerte violenta a puñaladas de Salvador o Chava, trabajador manual de la Facultad de Ciencias de la Comunicación probablemente fuera obra de esta numerosa banda de adolescentes.

FRENTE ACTUAL DEL DOMICILIO DE PERRO SALADO. Foto tomada con celular.

ZONA DE RIESGO

Frecuentar Perro Salado conllevaba múltiples riesgos, fundamentalmente por la presencia tanto en el interior como en el exterior de una organización criminal que operaba con total impunidad. Acceder a esa discoteca requería un traslado distante, era una zona con poca urbanización a la mitad de la década de los setentas del siglo pasado.

Concurrir a Perro Salado era costoso y quedar expuesto o ser víctima de esa organización criminal.

En Perro Salado, como en todo antro, lo único auténtico en bebidas eran los refrescos y la cerveza. Los estupefacientes o narcóticos se comerciaban libremente en el exterior. Diversas chicas enganchaban clientes a los cuales desvalijaban en moteles cercanos. No pocas féminas fueron sometidas a abusos tras ser narcotizadas.

En el exterior, los autos eran objetos de diversos hurtos o los desaparecían totalmente.

Salir de Perro Salado sin daño alguno era una auténtica proeza. Hoy nada queda de ese pasado, solo el recuerdo y el domicilio que ya ha sido demolido. Esta emblemática discoteca cambiaría varias veces de nombre, y su declive inició con el surgimiento de otras discos como Barba Negra, Hipopotamo’s, Sapo’s, Faraones, Plaza 44, Capezzio, y otras más.

IMAGEN DE LA PARTE TRASERA DE PERRO SALADO. Foto tomada con celular.

@adolfoperez58

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