La Revelación de Tutmosis/Moisés o del Dios Sabio

Por Adolfo Roberto Pérez Valdés

Las hembras de Ur de los Caldeos, nación original de los que luego en Egipto serían llamados hebreos, se distinguían de las féminas egipcias, su sola presencia despertaba desenfreno en la líbido de los Faraones y sus servidores.

Abrán debió buscar sobrevivir a la hambruna de Canaán, lugar en que se había establecido tras marcharse de Ur, y la única nación que le aseguraba víveres era Egipto. Transcurría el cuarto milenio antes de Cristo.

Abrán con su mujer Saray y Lot su sobrino, marcharon pues de Canaán a Egipto. Sabía Abrán que la presencia de Saray en aquella nación tendría relevancia especial, en esa previsión acordó con ella no presentarla como su pareja sino como hermana. De esa manera, Saray de ser una hembra común y ordinaria de Ur y Canaán alcanzó en Egipto una resonancia extraordinaria.

Saray era una mujer que se distinguía del resto de féminas de ascendencia Ur Canaán. Saray, hembra madura, no había tenido ni partos ni embarazos. Su figura juvenil destacaba entre las migrantes Ur Canaán.

Desde su llegada a Egipto, la presencia de Saray impactó a todos los funcionarios del Faraón. Sabedores ellos que su monarca no rechazaría a una mujer de Ur y Canaán, con una fisonomía tan distinta de las egipcias, la llevaron con el Faraón. El Faraón inmediatamente entró en concubinato con Saray favoreciendo con diversos bienes a Abrán y su sobrino Lot, quienes ya habían recibido diversos obsequios de los funcionarios egipcios.

Tras de enterarse el Faraón de que su concubina predilecta Saray, también copulaba con Abrán, decidió romper el vínculo sexual y le devolvió a la mujer. La pericia sexual de Saray era extensa debido al tesón y constancia de los anhelos paternales de Abrán, aún sin consumarse. A esa pericia se sumaba su grácil y virginal porte.

La genitalidad de Saray era exenta de partos y embarazos, tan grandes satisfacciones le dio Saray al Faraón que éste no los ejecutó como era el temor de Abrán, sino que les dio mayores bienes antes de que se marcharan nuevamente a Canaán.

Abrán, Saray y Lot ya habían sobrevivido a la emigración de Ur hacia Canaán, a la hambruna en esa nueva nación, al traslado a Egipto y a los riesgosos tratos con la monarquia del Faraón. Dichos viajes le significaron aprender y dominar tres dialectos diferentes: el caldeo, el cananeo y el egipcio. Conocer también tres cultos distintos y deidades diferentes.

Regresaban a Canaán con un patrimonio material y cultural incrementado. Es así que este minúsculo grupo humano debía tributar su sobrevivencia a tres Deidades llamándoles Elohim Yahvé Path/Los Dioses Existentes.

Los Elohim Yahvé Path de los Ur Canaán tributaban a los antiguos Creadores de la Luz y Oscuridad, de las Creaturas de los Seis Ciclos de Luz, de la Vegetación y tributaban por la pena de los dos hijos perdidos. Abel, víctima de un homicidio involuntario y Caín, abrumado por la muerte de su hermano menor.

@adolfoperez58

 

 

 

 

 

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