225 Latigazos

Por Adolfo Roberto Pérez Valdés

En el interés por conocer la suerte del cineasta iraní Keywan Karimila indagación nos muestra que el Tribunal Islámico que lo juzgó y emitió su condena fundó su resolución en la Sharia. Un año de reclusión y 225 azotes o latigazos.

La República Islámica de Irán, en su universo democrático conformó su legislación civil y penal como una derivación de la Sharia. A saber, no todas las naciones o repúblicas islámicas norman o adoptaron esta legislación cuya fuente emana del Corán o Amonestación. 

El Corán o Amonestación o Advertencia es el dogma fundamental o la voz viva del Misericordioso dada a Mohammed, y la Sharia deviene como una interpretación para normar la convivencia de los creyentes del Altísimo y Misericordioso. Dicha interpretación, sin embargo no prevalece en todas las sociedades democráticas islámicas.

La Sharia es una legislación dada tanto para la esfera civil como la penal. Particularmente, los tribunales se asumen así como Cortes de Fe. Algo aproximado al Santo Oficio del Catolicismo Romano.

En la Sharia los delitos graves se denominan Delitos Hadd, y sus castigos o condenas son severos pues implican Daño corporal para el sentenciado. El castigo va desde la Lapidación, Amputación y Azotes o Latigazos.

Es precisamente el caso de Keywan Karimi, este cineasta iraní concibió la filmación y realización de un documental titulado WRITING IN THE CITY, la producción de al menos una duración de sesenta minutos hace la relatoría del grafiteo en los muros de Teherán, desde es triunfo de la Revolución Islámica encabezada por los clérigos musulmanes cuyo líder era el Ayatolla Jomeini.

Los iraníes se liberaron del opresivo, criminal y sanguinario régimen monárquico del Sha Reza Pahlevi. Consumaron un movimiento revolucionario islámico y aniquilaron la monarquía del Sha, enfrentarían posteriormente la agresión militar de su vecino Irak que usó armas químicas y biológicas en forma despiadada.

El armamentismo de Sadan Hussein y el partido Baas tuvo manga ancha en este conflicto que buscaba destruir a la naciente República iraní.

Retornando a la condena de Karimi, el tribunal que lo sentenció por la realización de su documental, evaluó que en el mismo se incluía un DELITO HADD es decir un delito grave de acuerdo a la Sharia. Por ello, en un primer resolutivo lo castiga con SEIS AÑOS DE PRISIÓN Y 225 AZOTES, reduciría después la pena a un año de reclusión pero los 225 azotes si los recibirá.

Su DELITO HADD o GRAVE es incluir la inmoralidad de un ósculo o beso inapropiado en su documental. Que el Altísimo y Misericordioso le de entereza en esta nueva pena a Karimi, quien ya fuera reo en el pasado.

@adolfoperez58

incrospido5@hotmail.com

 

 

 

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