La Alternativa de Peña

Por Adolfo Roberto Pérez Valdés

Toma de protesta

El titular del Poder Ejecutivo Federal, el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Enrique Peña Nieto cuya administración sexenal está en su fase final, tiene una alternativa o disyuntiva que no asumirá ni pondrá en ejecución.

La cual es REDIMENSIONAR O REAJUSTAR la estructura de la Administración Pública Federal. La certeza de esta apreciación se fundamenta en el comportamiento, plagado de excesos, para ejercer el gasto de los presupuestos que anualmente le son aprobados al Poder Ejecutivo Federal.

En los inicios de la semana se informó que el Gobierno Federal excedió en cientos de millones de pesos el presupuesto que le fue aprobado, ésta información casi no tuvo resonancia en los diversos medios, es claro que los actuales gobernantes de este sexenio presidido por Peña tuvieron y tendrán solo una meta, VIAJAR Y ENRIQUECERSE.

El gabinete legal y ampliado de este sexenio tiene nada menos que 19 Secretarias de Despacho, las decisiones del Presidente Peña durante su mandato, para realizar los nombramientos o designaciones de sus subalternos han sido un acertijo y devienen en especulaciones de los más diversos tópicos.

El redimensionamiento de la Administración Pública Federal debió iniciarse al menos tres años atrás, este reajuste no se efectuó en el momento más propicio y hoy MENOS LO HARÁ Peña. El comportamiento de este Presidente y de todos sus subalternos se resume en dos actitudes humanas de los mas precarias, PUSILANIMIDAD Y SOBERBIA.

El devenir histórico del Estado mexicano apunta y verifica una diversidad de cambios en la esfera del Poder Ejecutivo Federal, la llamada Presidencia de la República, cambios con una tendencia a un crecimiento exponencial de la alta burocracia en los gabinetes presidenciales. Sin embargo, en esa espiral de despilfarro de cada sexenio han permanecido como baluartes diversas secretarías. Siete solamente.

La permanencia de esas siete Secretarías las convierte en los cimientos reales e indispensables del Poder Ejecutivo Federal. Ante la bancarrota o quiebra financiera que vive la nación desde hace más de tres años, la Presidencia de los Estados Unidos Mexicanos debió redimensionar o reajustar todo su gabinete. Peña Nieto preservó la estructura y aún GASTÓ MÁS DE LO PRESUPUESTADO.

Es decir, le valió un cacahuate el desplome internacional de los precios petroleros, las finanzas nacionales dependientes desde hace tiempo de los ingresos por la venta de crudo se desplomaron. Pero la personalidad e identidad cultural de los políticos mexicanos sigue intacta, ellos son Criollos y como buenos españoles continentales no creen que la vida republicana deba ser AUTÉNTICAMENTE AUSTERA.

El redimensionamiento o reajuste republicano no lo hizo en su momento José López Portillo y Pacheco-el criollo Virrey de Caparroso, cuando pretendiendo administrar la riqueza cayeron los precios petroleros. Tampoco lo hizo otro criollo Ernesto Zedillo Ponce de León tras el error de diciembte y comprometió la renta petrolera como garantía ante la Reserva Federal de la Unión Americana a cambio de préstamos urgentes.

Los criollos o españoles continentales sólo saben vivir en la fastuosidad y el dispendio, por ello es que el devenir histórico el Poder Ejecutivo Federal solo tiene en realidad como cimientos básicamente a las Fuerzas Armadas. Son las Secretarías de la Defensa Nacional, la de la Marina Armada, la de Gobernación, la de Salud, la de Hacienda, la de Educación y Relaciones Exteriores.

Aparte de estas siete Secretarías de Despacho subalternas del Presidente las doce restantes de la actual estructura salen sobrando. Pero los cortesanos son muchos y al Criollo le encanta ser objeto de alabanzas. Su vida es la riqueza desmedida y viajar  arropado por su corte. 

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