Apuntes para una República Militar

Por Adolfo Roberto Pérez Valdés

Érase una vez la ciudad y puerto de Veracruz en 1914:

Sus habitantes viven un nuevo orden social sin alcalde y cuerpo edilicio, sin diputados tanto federales como locales, sin gobernador del Estado, sin senadores, y sin presidente de la República.

El ejército norteamericano tras la sangría popular del 21 de abril, decide instrumentar la Administración Civil de la urbe porteña. Los habitantes requieren que la cotidiana trivialidad del caliente arenal urbanizado cuente con servicios públicos, que su típica sociedad mezcla de inmigrantes, diariamente transcurra con la garantía de agua, energía eléctrica, recolección de basura, transportes y otros.

Las tropas norteamericanas (uno de sus efectivos fue el joven Douglas MacArthur) crean la Administración Civil para la preservación del caliente arenal urbanizado.

De 1913 a 1917, MacArthur sirvió en el estado mayor del Departamento de Guerra (predecesor del actual Departamento de Defensa de los Estados Unidos), cumpliendo asignaciones temporales en misiones de inteligencia en Veracruz, México, en 1914. Bajo el mando del general Frederick Funston MacArthur participó en una misión de reconocimiento de largo alcance tras las líneas mexicanas. Aunque fue citado por su valor y recomendado para la Medalla de Honor, no la recibió, ya que sus acciones habían violado claramente las órdenes recibidas de Funston

https://es.wikipedia.org/wiki/Douglas_MacArthur#Primeros_a.C3.B1os

Dicha Administración Civil cubre la ausencia, huida y retiro de todo personero de los poderes políticos advertidos de la ocupación militar por el ejército norteamericano. Es así que muchos civiles se incorporan a esa Administración de los Servicios Públicos, recibiendo pago salarial por parte del mismo Ejército Norteamericano.

Es conocido que uno de esos ciudadanos asalariados de la Administración Civil lo fue Adolfo Ruiz Cortines, el historiador Luis Chávez Orozco documentaría este episodio en un texto masivamente difundido por la oposición durante su campaña a la presidencia, dicho documento no es accesible ni localizable en esta época. Pero fue profusamente usado por la Federación de Partidos del Pueblo de México/FPPM que postuló al general Miguel Henríquez Guzmán.

Y bien, esta remembranza apuntala el ánimo por reprobar a la Sexagésima Cuarta Jauría Legistativa o el actual Congreso del Estado Libre y Soberano de Veracruz de Ignacio de la Llave, la cual argumentando que los tiempos legislativos no eran propicios decidió POSPONER la reducción de los cuerpos edilicios de los Ayuntamientos a renovarse en el proceso electoral en ciernes.

Un sector de los congresistas veracruzanos que etiqueto como la Sexagésima Cuarta Jauría Legistativa, cerró filas para delinquir de forma cínica y coordinada en contra de todos los ciudadanos y de las saqueadas finanzas del Estado. Para este hidrofóbico sector de congresistas no le resultó oportuno aplicar la reducción de ediles en los 212 Ayuntamientos. La austeridad presupuestal no les resultó oportuna, es que significarían menos HUESOS QUE ROER, y a ninguna jauría le agrada que le retiren sus viandas. EL PERRO MUERDE asi reza el cartel en la puerta de una vivienda en la calle de Cortés de la Tetraheróica.

Esta Jauría Legislativa que muerde, roe y delinque tiene sus pares en el Congreso Federal, que ridículamente agenda en sus sesiones la posible reducción de curules tanto de Diputados como de Senadores. Lo que en verdad necesita la nación es que desaparezcan esas dos Cámaras de igual forma que los partidos políticos, condición indispensable para una mítica República Militarizada.

El tema requiere de mayores apuntes……así será.

@adolfoperez58  incrospido5@hotmail.com

Anuncios