Sobre la Democracia

Artículo escrito en Septiembre de 1995, sin publicar

La democracia es una tarea obligatoria de toda la humanidad, en su edificación la gran perdedora ha sido la mujer. Víctima simbólica dentro de la civilización burguesa-capitalista. La salida del feudalismo significó la construcción de un nuevo tipo de estado; el laico, burgués y democrático.

Burgués al revolucionar las relaciones económicas de la sociedad. Laico al separar las iglesias de la administración del Estado. Y desecha el credo religioso de la esfera de gobierno. Democrático porque instala la forma republicana de gobierno, con el sufragio universal directo y secreto. A la par establece otras libertades democráticas como los derechos de expresión, prensa, asociación, culto  y educación.

El Estado democrático es un producto decimonónico pleno con las características enunciadas: burgués, laico y democrático. pero con una enorme deficiencia, la mujer era privada de todo derecho político ciudadano. El hombre, simplemente no quiso e incluso negó sus derechos a las mujeres. Todavía hoy, en el siglo veinte, esta política continúa.

Un ejemplo son las llamadas repúblicas islámicas, en ellas las mujeres no tienen derecho al voto, no eligen ni son electas. Pero el Estado democrático tampoco existe en Jordania, Arabia Saudita, Kuwait y otros regímenes monárquicos, en los cuales no existe el sufragio como derecho.

La democracia no existía plenamente en los Estados Unidos de Norteamérica pues negaba sus derechos políticos a la población negra. Aún más, varios estados de la Unión habían establecido un sistema legal llamado Segregación Racial o apartheid. Primero lo hicieron con las diezmadas naciones indígenas y luego con los negros.

Increíble, fue hasta el presente año que la legislatura de Missisipi finalmente declaró la abolición de la esclavitud, algo a que se había negado desde la Guerra de Secesión cuando Abraham Lincon fue presidente. Sudáfrica es unc aso sobresaliente del sistema Apartheid.

En México, el voto a la mujer sólo es establecido en la década de los cincuentas, gran rezago en comparación con los Estados Unidos, Inglaterra, Francia y la Unión Soviética. No podemos hablar de democracia plena sin la vigencia de un sistema de partidos, la existencia de un Partido de Estado resta desarrollo al acontecer republicano y democrático.

                                                 ——-

El fundamento de la democracia, en cualquier parte del mundo, es el sufragio universal directo y secreto para ambos sexos, sin discriminación racial, étnica y clasista. En México esto distingue al propósito de ser un país democrático. Sin embargo, acudimos al concierto democrático mundial distinciones particulares. Nuestra máxima democrática es: Sufragio efectivo, no reelección.

Es la sazón maderista al credo democrático heredado del siglo XIX. No más reelecciones tras la estadía en el poder muy prolongada de un grupo político que sin freno incurría en el fraude. No había tope legal a la reelección. Pero a la esencia maderista hay que agregarle la republicana. El voto coadyuva a la integración de las legislaturas federal y estatales y al senado, aparte de las gubernaturas, ayuntamientos y ejecutivo federal.

Como nación democrática vivimos en un estado republicano. Pero hay que decir que, nos hemos alejado demasiado de la democracia por la descomunal presencia del Presidencialismo. Como existe en México, el presidencialismo va de la mano de formas contrarias al ejercicio democrático del poder. Es el exceso de atribuciones combinadas con la existencia de un Partido de Estado (PRI), lo que nos lleva mandato tras mandato a padecer una dictadura de clase.

No debemos olvidar que vivimos en una sociedad divida en clases sociales. Y en México, el Estado está comprometido casi de lleno con los grandes capitalistas. Es ahora, el Estado, no solamente de corte burgués sino peor aún, es una Dictadura burguesa del gran capital. 

                                                                      ——

Las elecciones en México sustentadas en el sufragio universal directo y secreto, marcadas por la no reelección, debieran de dar como resultado un auténtico Estado democrático, republicano y plural. Pero sucede a la inversa, resulta una dictadura burguesa del gran capital ahora.

La corrupción de los procesos electorales comienza con la intervención del gobierno en los mismos. Es el gobierno quien designa funcionarios electorales, también designa funcionarios de casillas. Esto no sería malo en sí, lo que prostituye esa injerencia, es aue dichos personajes son de probada lealtad hacia el Partido de Estado (PRI).

Es por ello, que deseamos ahora que nuestra democracia republicana tenga un nuevo atributo: la inexistencia de un Partido de Estado mediante un auténtico régimen de partidos. Como vemos se trata no solamente de vencer al abstencionismo, sino también de que se respeten nuestros votos. Y de que ningún partido tenga ventaja sobre otro para usar recursos económicos y materiales del Estado.

No basta conque votemos los supuestos 42 o más millones de ciudadanos, sino que cada voto sea contado y respetado efectivamente. Que cada voto cuente en los términos legales y sea respetado. Quizás desde allí veamos una auténtica democracia y no la dictadura de la gran burguesía.  

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s